Hay canciones que son intemporales, que no mueren (otras afortunadamente duran bastante poco en las radios, en los reproductores de música y en los corazones y mentes de las personas).
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Existen muchas canciones, entre ellas muchas de las denominadas "de verano", o "del verano", que son realmente para olvidar. Normalmente se trata de letras machaconas, más o menos pegadizas, acompañadas a menudo de coreografías, que en otra época del año se verían ridículas.
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Ahora bien, están las canciones del verano (este año parece que no ha habido, aunque hay quien dice que es "Moving" de Macaco -¡!?¿!-, y otros dicen que son las de los anuncios de ING o del sorteo de verano de la ONCE), y también está la canción del final del verano, "El final del verano", como muchos la llaman, aunque en realidad "Amor de Verano" es su verdadero título.
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Es de las canciones intemporales a las que he hecho referencia antes. Ramón Arcusa y Manuel de la Calva han legado al final de las vacaciones de muchos españolitos una banda sonora que perdura en el tiempo, porque la cadencia del ritmo de la canción, la melancolía, la letra... evoca perfectamente (haya existido o no ese amor de verano) los sentimientos de muchos al terminar esta etapa y retornar a la vida "normal".
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Indudablemente, si mítica es la canción, mítica son las escenas finales de la serie "Verano Azul", dirigida por Antonio Mercero, con la música del Duo Dinámico como trasfondo. Una serie que vivió toda una generación, como la nuestra, y, que si bien Chanquete "resucita" casi todos los veranos (este año lo ha hecho a través de Popular TV), y nos sirve para recordar, aunque no lo hiciera, la "Sevillana del Adiós" siempre estará ligada (para mí de forma perfecta) a la escena de la muerte y la despedida del amigo (en este caso de aquél personaje).
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De la misma forma, "Amor de Verano" o "El final del verano" está conectada en la mente de muchos con el final de aquella serie, y también con el término de todo lo que supone el verano y la vuelta a empezar.
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Como bien dicen por ahí, esta canción no pasará de moda, porque siempre habrá un final del verano.
Gracias Manolo y Ramón.

