
Lo siento, tengo que hablar de fútbol, otra vez. Van dos esta semana, lo sé. Pero es que nos ha tocado Italia, L'Italia, y eso son "palabras mayores".
El pesimismo nacional, característico en tantas otras facetas de la vida española, nos invade. Anoche mismo, en un canal de tv (de pago) un comentarista no daba un céntimo por la selección española, y surgieron las comparaciones con el Mundial último. Entrenadores, comentaristas... mucha preocupación y poco optimismo.
¿Qué ha pasado para que todos tengan (tengamos) de repente ese pesimismo? "El balón es redondo" y "fútbol es fútbol", según frase lapidaria de Bujadin Boskov, sí, pero los antecedentes y la psicología, que es fundamental en cualquier ámbito de la vida dan la razón a los que dicen que la selección "palma". Los transalpinos nos tienen cogida la medida desde hace muchas décadas, concretamente desde ¡1920!, último triunfo oficial de la selección española sobre la italiana, en la Olimpiada de Amberes, donde nació el apelativo de "La Furia". En España jugaban Pichichi, Sabino o Zamora, ayer mismo, vamos.
Luego ocho derrotas oficiales (todos los partidos jugados contra los "azzurri"), la más recordada la del Mundial de Estados Unidos '94 en cuartos de final (siempre los cuartos), con aquel 2-1. El gol de España obra de Caminero, que empataba el partido (y despertó a mi pobre abuela de su siesta en su silla, eso sí sin sobresaltarse mucho), y cuando todo se encaminaba a la prórroga, el fallo estrepitoso de Julio Salinas sólo ante el portero italiano y al poco la réplica de Italia, que no falló, con el gol de Roberto Baggio, luego el codazo de Tassotti al tabique nasal de Luis Enrique, unas imágenes archiconocidas.
Fue la consumación de la maldición de los cuartos de final, el comienzo del sentimiento de que no llegaríamos muy lejos en competiciones oficiales, que nunca hemos hecho mucho, y así seguiremos porque no tenemos mentalidad de ganadores, y porque nos faltan jugadores clave, desequilibrantes, a los que no les tiemblen las piernas cuando están a ciertas alturas de las competiciones.
En cambio, Italia, siempre dicen que tiene suerte, que marca en los últimos minutos... Vale tal vez, pero sin dejar de lado eso, tiene oficio, y sabe sobreponerse ante las dificultades, de hecho prácticamente desde el mundial de España 1982 va siempre de menos a más en los grandes torneos
El domingo a las 10,30 p.m. (si no hay prórroga) se sabrá si la historia futbolística cambia o no, si bajamos a la realidad y tenemos que hablar de la hipoteca y de nuestros problemas cotidianos, y en este blog se acaba (de momento y por un tiempo) lo del fútbol, o no.
Ojalá diga pronto que España ha roto la maldición más famosa desde la de Tutankhamon.